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Sobre Kaufmann Winkel

Somos una inmobiliaria de nueva generación nacida en Barcelona. Lo somos no tanto por lo que hacemos sino por cómo lo hacemos: nos gusta fusionar la práctica inmobiliaria tradicional con el empleo de nuevas tecnologías para ayudarte a bienvender tu piso de una forma ágil y eficiente.

Comprendemos que la venta de un piso es, muchas veces, la venta más importante de tu vida y queremos acompañarte en el proceso y convertirlo en algo sencillo, agradable y sobretodo seguro para ti.

Contamos para ello con un equipo de profesionales altamente cualificados y de varias nacionalidades que te acompañarán durante todas las fases de la venta de una forma totalmente personalizada, haciendo de tus objetivos, sus compromisos.

¡A tu disposición los 365 días del año!


Alina Popovicheva – Socia

Made in Russia y mejorada en Barcelona, Alina sintió un flechazo la primera vez que puso los pies en esta tierra. Tanto es así que esta joven ingeniera moscovita decidió lanzarse a la aventura y dejar atrás el Kremlin para abrazar a su nueva ciudad favorita. Una vez aquí, hizo un MBA en la Universitat Politécnica y encontró su lugar en Kaufmann & Winkel transmitiendo su pasión y ayudando a sus compatriotas a enamorarse de la terra.

Iván Ramanovich – Socio

Habiendo trabajado en Moscú y Minsk gestionando proyectos de IT, Iván llegó a Barcelona en 2013, donde coincidió con gente curiosa como él y, aunando diferentes campos de conocimiento como
las tecnologías de la información, el marketing, los idiomas y el mercado inmobiliario, todo “mezclado
pero no agitado”, se lanzaron a la aventura y crearon Kaufmann & Winkel.

Albert Prats – Socio

A Albert le encanta experimentar con todo aquello que pueda etiquetarse como “nuevo”, especialmente online, y buscar la forma en la que nos puede hacer la vida más fácil. Se dice que sus padres respiraron aliviados cuando decidió estudiar ingeniería y dejó de desmontar todo lo que encontraba por casa. Orgulloso barcelonés, ávido lector de libro “útil” y emprendedor por vocación.

Sólo se vende una vez… ¡hagámoslo bien!